El Sextante
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Es muy normal que cuando imaginamos un barco con su tripulación pirata nos venga en mente unos marineros mugrientos, apestosos, agresivos e inmorales pero la verdad es que no eran exactamente así.

Suena extraño, ¿piratas y leyes? ¿reglas de conducta y castigos severos? La verdad es que así se cree y tenemos a día de hoy varios “Códigos de conducta pirata” o “Charte Partie”.

Dichos códigos incluían: el lugar y la fecha del acuerdo, nombre del barco, objetivos de la operación a realizar, reparto del botín, compensación para los piratas heridos y el establecimiento de la obediencia a los superiores.

Entre los delitos a ser considerados se incluían ocultar lo robado, despojo entre camaradas o trampas de juego.

¡Nuestro barco, mis reglas!

Uno de los códigos de conducta más icónicos y que mejor se conservaron fueron los del capitán Bartholomew Roberts. Se trata de una lista de normas que reinaban en su barco, su tripulación debía acatarlas si no quería ser castigado (abandonado en una isla desierta, por ejemplo).

En ellas, regula hasta el uso de las luces hasta el reparto de tesoros:


Código y Reglas en un barco pirata[]

  • Todo hombre tiene voto en los asuntos del momento, tiene igual derecho a provisiones frescas o licores fuertes en cualquier instante tras su confiscación y pueden hacer uso de ellos a placer, excepto que la escasez haga necesario, por el bien de todos, su racionamiento.
  • Todo hombre será llamado equitativamente por turnos, según la lista, al reparto del botín (sobre y por encima su propia participación), se le permitirá cambiarse de ropa para la ocasión pero, si alguno defrauda a la compañía por valor de un dólar de plata, joyas o dinero, será abandonado a su suerte en el mar como castigo. Si el robo fuese entre miembros de la tripulación, esta se contentará con cortar las orejas y la nariz al culpable y lo desembarcará en tierra, no en lugar deshabitado pero sí en algún sitio donde se dé por sentado que encontrará adversidades.
  • Nadie jugará a las cartas o dados por dinero.
  • Las luces y velas se apagarán a las 8 de la noche; si después de esa hora algún miembro de la tripulación se inclina a seguir bebiendo, puede hacerlo sobre cubierta.
  • Mantener sus armas, pistolas y sables limpios y listos para el servicio.
  • En batalla, la deserción del barco o sus camarotes será castigada con la muerte o al abandono a su suerte en el mar.
  • No se permiten las peleas a bordo, pero las disputas de cualquier hombre se resolverán en tierra, a espada y pistolas.
  • El capitán y su segundo recibirán dos partes del botín; el maestre, contramaestre y cañonero una parte y media, y el resto de los oficiales, una parte y un cuarto.
  • Los músicos tendrán descanso el sábado pero no los otros seis días y noches, a no ser por concesión extraordinaria.
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